Entrevistamos al pintor Manu Campa

En España tenemos una relación con el mundo de la pintura muy especial. Podríamos enumerar cientos de artistas influyentes en el género, todos ellos a nivel mundial, y aquí tenemos hoy la oportunidad de colarnos en el estudio y presentaros a Manu Campa. Su pintura con Porsche como uno de sus principales focos, hace de Manu un pintor con renombre internacional, sus cuadros viajan por el mundo y son expuestos por coleccionistas de coches como si de un RSR se tratara, y no es para menos, su pintura es reflejo de algo muy bueno.

Manu, pregunta necesaria, ¿cuando empezó la afición por la pintura?

En mi familia hay varias generaciones de artistas, por lo que desde pequeño el lápiz y el papel son parte de mi infancia. En el colegio recuerdo que hacía retratos de profesores que luego ellos mismos me pedían. A la hora de elegir una profesión la arquitectura también fue una opción atractiva, ya que nunca pensé que lograría vivir de la pintura. Es algo que incluso dentro de Bellas Artes se observa con respeto y grandes dudas. 

Pero por lo que vemos vives de ello y no te falta trabajo ¿es así?

Así es. Al principio no todo era tan bonito. Vendía tan barato que me costaba llegar a fin de mes, pero siempre me adapté a las necesidades de mi entorno para poco a poco ir viviendo de ello: Retratos, cuadros por encargo de paisajes, mascotas, etc fueron lo que me ayudó a superar los primeros años. Tenía claro que quería vivir de la pintura, y sabía que con los años la podría dirigir hacia mis propios intereses como ha hecho ahora. Las carreras artísticas se olvidan de la figura del cliente, y es fundamental para darte seguridad y tiempo para seguir aprendiendo.

Y la afición por los coches clásicos, ¿también es algo familiar?

Para nada. No se porqué los coches antiguos siempre me llamaron tanto la atención, tanto que ahora son una obsesión. De pequeño tenía maquetas, pero nunca entró en casa ningún coche clásico. Era una cosa mía, un juego para mí. Ahora me fascina desde un Ford del 32 hot rod hasta un Jeep Willies, pasando por clásicos europeos y por supuesto los Porsches de los 70. 

 

¿Esos Porsches son los que más te inspiran ahora, es así?

Hace unos años me compré un Escarabajo del 53, modelo conocido como Zwitter por tener ventana trasera dividida y características de modelos posteriores. Como siempre me había gustado este coche empecé a pintarlos y me sumergí en la cultura del Aircooled. De ahí pasé al 356 y de ahí a los primeros 911s. Ahora mismo estoy inmerso pictóricamente en esa estética de los 70s y 80s, en las curvas de estos modelos, las colas de pato, las posteriores colas de ballena… Porsche es una marca emblemática con un bagaje de competición detrás de ella que engancha. Cuanto más la estudias más te apetece conocer más de ella. Yo aprendo con cada cuadro que pinto de estos modelos. 

 

 

¿Y tienes planes relacionados con Porsche?

Si. Ahora mismo estoy haciendo algún proyecto secreto con Porsche Ibérica, pintando cuadros para Porsche Centro Oeste, y con alguna exposición en marcha para el 2017. En concreto el 25 de febrero inauguraré una exposición en el Das Renn Treffen de Miami, alrededor de la marca y sus modelos emblemáticos. Los cuadros que no se vendan  continuarán exponiéndose en una gira en otras plazas de EEUU. Estos últimos meses me están saliendo muchos planes, se avecinan meses muy divertidos por delante. 

 

 

¿Y como puedo hacerme con uno de tus cuadros? ¿Podrías pintar mi coche?

En este momento tengo muchos encargos, más de 20, y estoy intentando terminar con mi lista de encargos para dedicarme al 100% a mis exposiciones. Supongo que los encargos siempre estarán ahí, son una manera de trabajar directamente con el cliente a la que estoy muy acostumbrado, solo que debido a las exposiciones que tengo entre manos tendrán que llevarse a cabo como proyectos de meses de duración, incluso de un año. Francamente no doy a basto y la demanda no para de crecer. 

 

 

 

Muchísimas gracias por tu tiempo Manu, es una suerte tener un pintor así en España.

Entrevista: 9Republic – Fotos: José Bueno