Cayman 718

Teníamos ganas de probar uno de los nuevos 718 para comprobar de primera mano si todas las novedades que incorpora superan las expectativas creadas en comparación al modelo que reemplaza, el exitoso 981. Lo va a tener difícil porque el listón está muy alto pero vamos a ver de qué es capaz.

Para esta ocasión el modelo elegido fue el 718 Cayman, propulsado por el flat-four de 2.0 litros y 300 cv de potencia, acompañado también por el fabuloso cambio PDK. No nos vamos a parar a examinar todos los detalles técnicos, porque sería repetir la extensa información que Porsche ofrece directamente en su página web, sino que nos centraremos en describir las sensaciones que este coche nos transmite.

Cuando fuimos a recoger la unidad que amablemente Porsche nos facilitó para la prueba, nos llamó la atención su color, el Azul Miami. Habíamos visto este color en el catálogo del 718 pero no en directo, siendo ésta la primera ocasión. Si ya de por si un Porsche es un coche que atrapa las miradas de niños y mayores, en combinación con este azul es el centro de atención allá por donde pasa, no dejando indiferente a nadie. Este color le sienta muy bien al nuevo 718 Cayman, aportándole frescura, exclusividad y un extra adicional de deportividad. Sin duda alguna el Azul Miami es todo un acierto. Nos ha gustado mucho.

Una vez sentados en el asiento del piloto te das cuenta que la esencia Porsche se deja notar por todos los lados, destacando el paso adelante que se ha dado en el rediseño del interior, ahora más refinado, más estilizado y también, por qué no, más bonito. Nos gusta que todos los botones, cada uno con su función específica, estén al alcance de la mano, evitando así distracciones para buscarlos. Todo está en su sitio, donde tiene que estar, como bien acostumbrados nos tiene Porsche. Una novedad que se incorpora en los 718 es el “manettino” del volante, que nos permite seleccionar los modos de conducción del coche (Individual, Normal, Sport y Sport Plus). Incorpora además un botón en el centro que al pulsarlo pone a disposición toda la aceleración disponible del coche en ese momento durante 20 segundos.  Al principio necesitamos de un periodo de adaptación porque la costumbre nos hacía llevar la mano a la consola central en busca del botón “Sport”, donde se situaba hasta ahora en los modelos de años anteriores. Sin embargo es muy fácil adaptarse y al cabo de unos pocos kilómetros, nuestro instinto, nos hacía buscar el “manettino” para seleccionar el modo de conducción más apropiado para cada situación que se nos planteaba.

Un detalle que también nos gustó mucho es el volante GT de 360mm de diámetro que montaba la unidad que probamos. Le proporciona al coche un plus adicional de deportividad y manejabilidad, además de que te permite ver en todo momento las tres esferas completas del salpicadero, sin restarles visibilidad, al contrario de lo que sucede en los modelos 911, que en lugar de tres esferas son cinco, quedando las de los extremos parcialmente ocultas tras el volante.

Después de rodar varios kilómetros empezamos a darnos cuenta de las bondades de los nuevos motores turbo. El coche tiene mucha vida a bajo y medio régimen, empujando con fuerza y levantando la aguja del cuentavueltas rápidamente a cada toque de acelerador desde las 1.900 rpm, algo que particularmente echamos de menos en los motores flat-six de 2.7 litros de los modelos anteriores, y a los que sustituye este nuevo motor, especialmente cuando se circula en condiciones de tráfico. Por el contrario tenemos que decir que aunque este motor tiene mucha fuerza desde el bajo régimen en comparación a su predecesor, nos ha parecido muy lineal. Esto no es ni bueno ni malo, simplemente es diferente. Tampoco es que el flat-six de 2.7 litros del 981 te pegue al asiento, que no es el caso, pero sí que a partir de las 4.800 rpm manifiesta cierta rabia para terminar reivindicándose cerca de las 7.800 rpm. Si a esta breve comparación añadimos el componente del sonido, totalmente subjetivo y con diversidad de opiniones, el motor del nuevo 718 Cayman, para nosotros, se queda en un nivel diferente al del 981 con su flat-six, pero no por ello menos emocionante ni intenso.

Este nuevo 718 Cayman, acompañado del escape deportivo PSE, suena grave, contundente y distinto a lo que estábamos acostumbrados en Porsche con sus flat-six atmosféricos. Al principio, el sonido se nos hacía extraño, poco familiar, pero a medida que los kilómetros se iban acumulando llegamos a cogerle el punto. Para largas travesías y viajes, en los que no se busca apurar cada marcha, se ha ganado en confort. No es que el modelo anterior sea ruidoso, que no lo es, y menos sin PSE, pero sí que estos nuevos motores pasan más desapercibidos. Ahora bien, con seleccionar el modo Sport o Sport+, la cosa cambia, y mucho. El carácter del 718 se hace más evidente, con marcados “gorgoteos” al soltar el pie del acelerador y en cada reducción de marcha, manifestando ahora el motor mucha mayor rabia con cada golpe de gas. Si algo tienen estos coches es que producen adicción. Acompañado del cambio PDK y el escape PSE, parece que estuviéramos conduciendo un coche completamente de carreras. El placer y las sensaciones que producen cada giro de volante para encarar curvas, mientras juegas con las levas del cambio, y la seguridad que transmiten sus frenos, sabiendo que el coche se para donde tú quieres y sin titubeos, nos hacen sentirnos como el mismísimo Mark Webber a bordo de su 919 Hybrid. Cada vez que nos bajábamos del coche, nuestra sonrisa y expresión de felicidad nos delataban.

A pesar de las diferencias comentadas en cuanto a rango de revoluciones, formas distintas de entregar la potencia, y sonidos tan dispares como característicos entre el nuevo 718 y el 981, no se puede olvidar que estamos ante una nueva generación cargada de novedades que hacen del 718 Cayman una lógica evolución sobre su predecesor.  Es más eficiente, corre más, tiene un paso por curva rapidísimo y además el diseño es precioso.

Nos ha gustado mucho este 718 Cayman, a pesar de ser el pequeño de la gama con tan “solo” 300cv. La potencia con la que cuenta es más que suficiente para sacarte de cualquier apuro o para ir rápido por cualquier carretera, destacando en puertos de montaña, donde se desenvuelve como pez en el agua por lo bien equilibrado que está el coche en su conjunto. Además, el motor se comporta de manera excelente, siendo muy polivalente, con unos bajos que hacen al coche muy ágil en cualquier circunstancia y con muy buena respuesta en cualquier parte del régimen.

Podemos decir que éste 718 Cayman ha superado nuestras expectativas y, sin ninguna duda, vuelve a elevar un listón cada vez más alto. ¡Bravo Porsche!

Texto: Adolfo Fernández –  Fotos: José Bueno (photojosebueno.com)